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jueves, 25 de julio de 2019

El Morajú

(Foto de Rubén Gobetti)


El morajú de Entre Ríos (Molothrus bonariensis bonariensis), es conocido en otras partes por renegrido. En la provincia de Buenos Aires se le llama tordo, pero es conveniente no confundirlo con éste, si bien los tordos cantores (a los que se refiere Lugones en una de sus poesías de “El libro de los paisajes”) pertenecen al mismo género Molothrus. Desova en nudo ajeno, generalmente de calandria, de tijereta, pecho-colorado o cachilo.

Con tanto insecto como hay
el sustento no le falta
y a ningún tiempo le teme
con su cota empavonada.
Volando como a empujones
vuela en lustrosa bandada.
Lustrando el aire tranquilo
mueve su mancha morada.
Desde el lomo de un matungo
o cuando el vuelo levanta,
un silbidito chirriante
retuerce en la brisa mansa.
Sin mucha averiguación,
pero sí con mucha audacia,
se introduce en nido extraño
como quien entra en su casa.
Seguro que no será
por hacer una gauchada
que con sus huevos pintados
aumenta ajenas nidadas:
le gusta que nazcan hijos,
pero nunca les da nada.
A veces la tijereta
carpiendo el aire lo saca
o al verlo tan abusivo
se le enoja la calandria.
Dejando correr la bola
con su modito y sus mañas,
vive su vida andariega
y todo pago le agrada

martes, 9 de octubre de 2012

Al tordo



Un cantar... Gesto altanero.
En cada amor un olvido;
luce altivo el atrevido
penacho de mosquetero.
Erguido, en su andar ligero,
provoca con su mirada;
para acariciar la amada
hace de su ala abanico
y en un silbar templa el pico
para usarlo como espada!...

viernes, 20 de abril de 2012

El hondazo



-¡Doña Griselda!...
-¡Qué!...
-Mire vecina,
mándemelo al muchacho,
pero que venga de honda pa'la huerta
pa'que me mate un pájaro.

Y allá va el gringo de pelito rubio,
piel de Judas de todo el vecindario,
y en lo de ña Rufina, apuro y rabia,
entra un poco de sol, y mucho barro.

-¡Aquél!... ¡Matalo!... ¡Negro sinvergüenza!
¡Pegamele un hondazo!...
¡Se me fue de la jaula en un descuido,
con lo bien que lo trato!...

Miré a la copa; todo altanería
con rebeliones de silbido en alto,
el tordo me miró, como diciendo:
"¿Vos tirándome a mí, siendo un hermano?"

-¿Y de áhi?...
-Vea... No puedo, 'ña Rufina...
¡Cómo me está mirando!
-¡Su trompeta sin hiel!
-¡Doña Rufina!
¡Vivo es que hay que agarrarlo!
-No, Barrabás; si se escapó no vuelve.
¡Hay que matarlo!
En el cuero ancho y fuerte de la honda
la bolita de barro
comprensiva latió; cerré los ojos,
erré , y el tordo se escapó volando.
-¡Mándeseme a mudar!
-¡Doña Rufina!...
-¡Pa su casa, bellaco!
(y entró un llanto convulsivo, mientras
él silbó agradecido de lo alto).

¡Cuánta distancia y tiempo
van desde aquél hondazo!
¿Qué habrá sido del tordo defendiendo
su libertad de pájaro?
Lo que haya sido; soledades y hambre
pudo sufrir acaso;
mejor es el imperio de la nube
que dormir y comer... pero enjaulado.

Tordo de mi niñez, hermano mío,
hombre, entendí la rebelión del canto.
El sol declina ya, pero no importa;
aún hay fuerza en mis alas... ¡te acompaño!

domingo, 15 de abril de 2012

Diferencias


"¡Tan fantástico el tape!", decía el Morajú,
y cuando se arrimaba el Boyerito:
"No se me olvide, cumpa,
que carboneros fuimos".

"Cierto, don Amargao, pero en las pilas
negras y ensuciadoras del oficio,
yo, por diferenciarme de sus pilchas
y pa'cantar mi canto, salvé el pico".

Hay muchos morajuses en la vida
que siempre nos recuerdan lo que fuimos;
"no es vergüenza ser pobre" y es muy grande,
cantar, sacando del carbón el pico.

miércoles, 15 de junio de 2011

Los tordos


Del árbol que aterido se avejenta,
brota de un trino de lírico deleite,
y la siesta invernal se entibia, lenta,
en una suave claridad de aceite.

Poco a poco, otro trino se levanta,
y otro, otro y otros, en concierto tal,
que parece que todo el árbol canta
cual si se hubiera vuelto de cristal.

Pónese a oir, devoto, el campo entero;
oye la casa, y con quietud sumisa,
parpadea en las pajas del alero
el trémulo silencio de la brisa.

No cantan el amor, que aun el invierno
vela los talles con su ambiguo tul;
sino, como soñando en gozo eterno,
la ligera ebriedad del día azul.

Encogido en el nudo de su rama,
cada uno afina el inspirado alegro;
y en su negrura cárdena se inflama
con viva nitidez su ojo más negro.

Y el negro pico ajusta la armonía
con primoroso engaste de joyel.
Alicates de aquella pedrería
que talla el pájaro en su arrobo fiel.

Y el trino evoca las mañanas de oro,
cuando en el esplendor de la pradera,
rompe a cantar sobre la cruz del toro
su gloriosa fruición de primavera.

Y la vendimia audaz, cuando al arrimo
de los pámpanos de oro y de arrebol,
la sombra violeta del racimo
se inquieta en su evasivo tornasol.

Y el nido ajeno en que, bravío intruso
sin vivienda ni tálamo, desova,
no más cauto del huevo que allá puso,
que de las perlas sueltas de su trova.

En claro azul florece como el lino
la limpidez del cielo pastoril,
y parece que el aire, con el trino,
se pone más vibrante y más sutil.

Múllese en las campiñas el descanso.
Dulce, beatitud el alma enerva.
Y el tiempo corre delicioso y manso
como un agua dorada entre la hierba.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Tordo viejo

Información gracias a Carlos Quilmes Lopez!!!
Jorge Viñas su verdadero nombre: Jorge Antonio Berchessi ) nació en Tunuyán provincia de Mendoza Rep. Argentina el 5 de Noviembre de 1944 .
Cantor, Compositor autor y Guitarrista.
Aprendió danzas criollas con Italo Godoy, y Música regional con Alberto Rodríguez.
A los 14 años estudio guitarra con Tito Francia en la capital mendocina.
Aquí nos interpreta una Cueca Cuyana Tordo Viejo también hay dialogo .

Este vídeo es una porción del programa emitido por Canal 21 programa conducido por el Músico Santafecino jorge suligoy que vive desde muy pequeño en la Provincia de Misiones. Aquí su Página: http://www.jorgesuligoy.com.ar/

Muchos datos que figuran aquí fueron tomados del "Diccionario del Quehacer Folklórico Argentino" Autores : Héctor García Martínez y Ismael Russo, el cual es muy recomendable para el que quiere profundizar en el tema Folklore ya que implica un trabajo Biográfico de 500 paginas sobre interpretes , Compositores ,Cantores , Recitadores y mas. Si alguien tiene interés en el Libro escriba aquí: hgarciaguitarras@hotmail.com

TORDO VIEJO
Cueca cuyana

Letra de
Rafael Chocho Arancibia Laborda
Música de
Juan Francisco Frutero


I

A mis años tropecé
con unos ojazos pardos
y lo colgué a San Benito
pa que se hiciera el milagro.

Eran ojos orientales,
sombríos y puñaleros,
que me ataron a su boca
pa que probara el veneno.

Así empezó
mi padecer.
Se me han pegao como abrojo
esos ojos de mujer.
Por hacerme el tordo viejo
caí preso de un querer.

II

Cuando conocí esos ojos
me encomendé a la prudencia
pero ahora yo los adoro
sin medir las consecuencias.

Ojos bellos, hechiceros,
con que alumbro mi ansiedad,
pero si se van me dejan
en horrible oscuridad.

Así empezó
mi padecer.
Se me han pegao como abrojo
esos ojos de mujer.
Por hacerme el tordo viejo
caí preso de un querer..