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sábado, 10 de marzo de 2012

El jilguero (Estilo)


Andá, jilguero querido,
buscá el cardal añorado,
que al escucharte encerrado
tu canto me ha entristecido.
Por bueno perdiste el nido
la libertad y el amor,
y preso estás por error
condenado a lo infinito
como si fuera un delito
la virtud de ser cantor.

Desde tu encierro penoso
adiviné en tu inocencia
que era pedirme clemencia
tu canto maravilloso.
Será un instante dichoso
al verte alejar a vos,
y al serpararnos los dos
expreso serenamente:
quien condena a un inocente
no tiene perdón de Dios.

Gozá ese don sin medida
de posarte en gaucho suelo,
que yo, al observar tu vuelo,
veré una deuda cumplida.
Y cuando ya de esta vida
me tenga que despedir
aunque no te pueda oír
mi gaucho amigo jilguero,
vení a cantar en mi alero
y ayudame a bien morir.

jueves, 18 de agosto de 2011

El jilguero



Este pajarito que abunda en algunas zonas, está clasificado con el nombre de Sicalis flaveola pelzelni. Anda generalmente en bandadas y, como además de los insectos, le gustan los granos, visita los trigales, arrozales y sembrados de alpiste.

He visto cruzar la tarde
en vuelo bajo al jilguero
en bandadas melodiosas;
mientras –celeste tropero-
a silbidos y pechazos
repunta nubes el viento
y amontona soledades
sobre el vasto campo quieto.
Briznas de cielo en el pico,
briznas de sol en el pecho,
sombra de nube en las alas.
aire gracioso en el vuelo;
el trino, música tierna
donde se acuna el silencio,
y hebras de amor en su nido
cuando llega el dulce tiempo.
Entre qué débiles cañas
qué nidito tan pequeño!:
sutil trama primorosa
entre el milagro y el sueño,
como si la misma brisa
lo sostuviera en sus dedos.
Y cuando ya los trigales
aprontan su oro moreno,
los pichones creciditos
ensayan tocar el cielo.
Y se agrandan las bandadas
y, en los días de sosiego,
todo el paisaje se endulza
con música de jilgueros.

miércoles, 15 de junio de 2011

El jilguero


En la llama del verano,
que ondula con los trigales,
sus regocijos triunfales
canta el jilguerillo ufano.

Canta, y al son peregrino
de su garganta amarilla,
trigo nuevo de la trilla
tritura el vidrio del trino.

Y con repentino vuelo
que lo arrebata, canoro,
como una pavesa de oro
cruza la goloria del cielo.