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martes, 9 de octubre de 2012

Al hornero



Inquietud nunca saciada
siempre esclava de un empeño:
echale puesta al ensueño
de tu casita asoleada;
no dejes que una mirada
profane tus sinsabores;
llena tu alcoba de flores
del jardín de la ilusión
y eleva allí la canción
del triunfo de tus amores.

domingo, 15 de julio de 2012

Al hornero


Tirar un nido de hornero,
es romper el sacrificio
de'se construtor de oficio
que's solo un humilde obrero.
Elije el lugar, primero;
a su tiempo el barro escoje...
En el pico lo recoje,
luego lo yeva volando,
y paciente va moldiando
un ranchito que lo aloje.

Su canto no es melodioso.
No tiene un trinar pulido.
Ni tampoco su vestido
es de un plumaje briyoso.
Pero canta de alborozo
cuando nace la mañana,
o cuando la tarde ufana
se pierde en el horizonte,
la saluda dende el monte
con manera campechana.

Cuando su instinto ha'lvertido
que hay algún peligro cerca,
su canto, es clarín de alerta
avisando el sucedido.
Mostrándose precavido
bien visible se mantiene,
hinchando el pecho sostiene
(mezcla de canto y coraje),
aletiando entre el ramaje
ande el peligro previene.

Si cerca del rancho anida
de algún tranquilo paisano,
ya andará dende temprano
haciendo su recorrida;
le dará la bienvenida
al sol que baña el cardal:
luego se irá pa'l corral
entre saltito y volido...
Por tuito te han distinguido
¡el pájaro nacional!

(20/4/1972)

domingo, 15 de abril de 2012

Caserito

(Dibujo: Lauren de Bacco)

El casero, de puro descansao, se hizo un oficio;
tranqueaba al lao del agua una mañana
cuando vio la carreta'e la tortuga
que en la costa viajaba.
Como no tenía nido, quiso armarse,
y pensaba... pensaba...

¿De espinas?... ¡Nunca!
¿De pasto?... ¡No me gusta!
¿De plumas?... Es lindón, pero es muy caro...
Y picando, picando entre la greda,
dijo: "va a ser de barro".

Y no pudo dormir; al otro día
se embarraron sus pilchas trabajando;
y siempre con la idea de la tortuga
en una horqueta levantó su rancho.

Cuando acarreaba greda,
viéndolo al caracol, ideó la puerta...
Después, cuando los tiempos cambiaron,
y el alambrado iba engullendo montes,
acomodó su casa tortuga-caracol
sobre la pata quieta de algún poste.

A los años, la comadre curiosa,
pa'l amasijo criollo le arrebató el invento;
agrandó la ranchada del casero,
colocó cuatro patas en cuatro hoyos,
a la tortuga le cortó el pescuezo
y con la boca abierta nació el horno...

viernes, 19 de agosto de 2011

jueves, 18 de agosto de 2011

El casero



En distintos trabajos y referencias sobre el casero se registran los siguientes nombres: En el Uruguay y Provincia de Buenos Aires: horneros; en Santiago del Estero y Tucumán, casero y hornillero; en Salta, casero, lo mismo que en Entre Ríos; en Córdoba, San Luis y Catamarca, caserita; en La Rioja, catalina; en Corrientes y en Chaco, alonsito; en Misiones, ogaraltig, voz guaranítica quie significa casa nido; en Brasil, Joao de Barro; en el Paraguay, alonsito. Es uno de los pájaros más populares de la Argentina. Nombre técnico: Fumarius rulos.

Con voluntad, con baquía,
con amor y con esmero,
en lugares elegidos
hace su casa el casero.
Cuando no le dejan árboles
él procura asidero
de un horcón, una cumbrera
o algún poste de telégrafo.
Con fe cumple su destino
y, animoso y desenvuelto,
si le destruyen el nido
él lo construye de nuevo.
En ese rancho seguro
no lo asustan aguaceros,
ni el pampero lo atribula,
ni les teme a los inviernos,
ni el morajú que es tan diablo,
se vio de puertas adentro.
Si en el monte o en la isleta
alguien perturba el sosiego,
lanza su punzante alarma
que enciende vagos misterios.
Cuando festeja la lluvia
da gusto escucharlo y verlo:
la alegría se le sube
por la voz y por el cuerpo.
Laborioso, alegre y libre
luce su overol modesto
del color que le conviene:
barro aclarado en el fuego.
Y al barro le casa brillo
su arte de fino arquitecto.
Barro familiarizado
con la luz y con el cielo,
que se le entrega y no mancha
su limpia vida de obrero.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El hornero

La casita del hornero
tiene alcoba y tiene sala.
En la alcoba la hembra instala
justamente el nido entero.

En la sala, muy orondo,
el padre guarda la puerta,
con su camisa entreabierta
sobre su buche redondo.

Lleva siempre un poco viejo
su traje aseado y sencillo,
que, con tanto hacer ladrillo,
se la habrá puesto bermejo.

Elige como un artista
el gajo de un sauce añoso,
o en el poste rumoroso
se vuelve telegrafista.

Allá, si el barro está blando,
canta su gozo sincero.
Yo quisiera ser hornero
y hacer mi choza cantando.

Así le sale bien todo,
y así, en su honrado desvelo,
trabaja mirando al cielo
en el agua de su lodo.

Por fuera la construcción,
como una cabeza crece,
mientras, por dentro, parece
un tosco y buen corazón.

Pues como su casa es centro
de todo amor y destreza,
la saca de su cabeza
y el corazón pone adentro.

La trabaja en paja y barro,
lindamente la trabaja,
que en el barro y en la paja
es arquitecto bizarro.

La casita del hornero
tiene sala y tiene alcoba,
y aunque en ella no hay escoba,
limpia está con todo esmero.

Concluyó el hornero el horno,
y con el último toque,
le deja áspero el revoque
contra el frío y el bochorno.

Ya explora al vuelo el circuito,
ya, cobre la tierra lisa,
con tal fuerza y garbo pisa,
que parece un martillito.

La choza se orea, en tanto,
esperando a su señora,
que elegante y avizora,
llena su humildad de encanto.

Y cuando acaba, jovial,
de arreglarla a su deseo,
le pone con un gorjeo
su vajilla de cristal.

sábado, 8 de mayo de 2010

Canción de los horneros

En la cumbrera'e mi rancho
anidaron dos horneros
y yo parezco un extraño
y el rancho parece de ellos

Dentro solo, salgo solo,
siempre solo voy y vengo
juntos los hallo en el campo
y el campo parece de ellos

Juntos trabajan y cantan
y tuito lo hacen contentos
yo no sé si a mí me miran
con lástima o con desprecio

Ni se asustan cuando paso,
como si yo fuera un perro
que ni estorbo ni hago daño
y me dejan andar suelto

Ansina vivo en mi rancho
dende que solo me veo;
enantes otro era el nido
y el mundo parecía nuestro

¡Rogále a Dios, hornerito,
que no te pase lo mismo!

El hornerito