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sábado, 8 de mayo de 2010

viernes, 4 de diciembre de 2009

Volarás




Caminando por la vida me he encontrado una paloma
Que me dijo estaba herida, sin saber si volaría
Que me dijo estaba herida, sin saber si volaría

Volarás, volarás
Volarás, volarás

No perdiendo la esperanza, encumbrándote a lo bello
Invitando a otras palomas, para que ocupen nuestro cielo

Volarás, volarás
Volarás, volarás

Yo le dije inventa un rumbo para que volemos todos
Ven acá, sueña de nuevo, queda aún un largo trecho.
Ven acá, sueña de nuevo, queda aún un largo trecho.

Volarás, volarás
Volarás, volarás

Enfrentándote a los vientos encontrando el aire puro
Castigando los tormentos, vamos juntos por el mundo

Volarás, volarás
Volarás, volarás

martes, 20 de octubre de 2009

Las aves nos saben (foto: Lito Ferrer)


Van las aves
sumergidas en el aire
volándonos a lo lejos.
Tan densos. Y riesgosos.
Tan de aquí mismo y atenidos
a los goces primarios
que sólo engendran la melancolía.
Y nos saben astutos
pero necios
capaces de agostar la distancia
antes de usufructuar el vuelo.
Quizás nos tengan lástima y por eso
regalándose a nuestros ojos ávidos
algo nos permiten de su aire.

jueves, 10 de septiembre de 2009


Inundado de luz emprendo el vuelo.

jueves, 27 de agosto de 2009

Concierto para una voz



Saint Preux y Danielle Licari: inspirada en Juan Sebastian Bach.

jueves, 13 de agosto de 2009

Aves errantes


1
Errantes aves del estío vienen a mi ventana
para cantar y luego irse volando.
Y amarillas hojas del otoño, que no tienen cánticos,
revolotean y caen allí con un suspiro.

2
¡Oh, compañía de pequeños vagabundos del mundo,
deja las huellas de tus pisadas en mis palabras!

miércoles, 10 de junio de 2009

Pájaros, a volar en libertad.


Barriendo brasas de sol
horneaba nubes la tarde,
y una ceniza caliente
volaban las garzas reales.

Puñaladas de alegría
tiraba un gurí salvaje
y cencerreaban los sapos
mientras en los timbosales
tartamudear de chicharas
-chismes de músicos leales-
maduraban las sandías
coloradas del paisaje.

Pasan de trote a galope
-por quererlo el que va encima-
cuatro cascos tamboreros
que su tarará repican.

Y un hombre enciende a rodajas...
rabia de fuerza felina
y arde en otra galopeada
con la polvareda encima...
Ya son diez llaves sus manos
abriendo sonora celda,
celda estrellada de pájaros
a los que explica en su lengua:

\\\" Salí zorzal andariego,
salí calandria costera,
buscá rumbo tordo arisco
que está naciendo una estrella;
enancátele a los vientos
Juan Soldao de las isletas,
metele ala cardenal,
puertía cabecita negra.

Vuelen todos en bandada,
salgan tuitos de la celda,
no quiero canto encerrao,
a volar, torcaza vieja.
Quiere ser libre el que es pájaro
-no tiemble doña boyera-

Quiero ver cantores libres
vuélvanse pa´la querencia
respiren vientos costeros
pero no dende una reja.
Quiero ver cantores libres
en tus cuatro rumbos tierra
porque sin la libertad
el alma del mundo está muerta.

Quiero ver cantores libres
vuélvanse pa´la querencia
respiren vientos costeros
pero no dende una reja.
Quiero ver cantores libres
en tus cuatro rumbos tierra
porque sin la libertad
el alma del mundo está muerta.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Los hijos y los pájaros



Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque tienen la urgencia
dispuesta a flor de labios,
Y está bien que así sea
porque al final la vida
les crece entre las manos.

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque llenan el día
poniéndolo más claro.
Y está bien que así sea
porque al final la muerte
se cae de sus manos.

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque siempre estan yendo
al límite más blanco.
Y está bien que así sea
porque al final nosotros
viajamos en sus manos.

Los hijos se parecen
al vuelo de los pájaros
porque al final la suerte,
nuestra suerte,
se distrae volando...

Los hijos y los pájaros.

martes, 5 de mayo de 2009

Ave que pasas cantando.


Ave que pasas cantando
a mí no me das ejemplo;
yo también tengo dos alas
y voy cantando lo mesmo.

Tus plumas serán vistosas,
las mías como de cuervo;
no son las plumas que sirven
pa' dir alto y pa' dir lejos.

Como tus plumas tu canto
y el mío como pa' dentro;
tal vez cantés pa lucirte
yo pa escucharme yo mesmo.

La voz no la necesito,
se cantar hasta el silencio;
no preciso del espacio
pa' dir alto y pa' dir lejos.

Mi alma no va en el camino...
a mí no me das ejemplo.

viernes, 24 de abril de 2009

Atahualpa y las aves


"Vuelo porque no me arrastro,
que el arrastrarse es la ruina;
anido en árbol de espina
lo mesmo que en cordilleras
sin escuchar las zonceras
del que vuela a lo gallina."

miércoles, 18 de marzo de 2009

Un pájaro volando...





Un pájaro volando
es siempre un argumento
sostenido por el aire
para cambiarnos la vida.

lunes, 23 de febrero de 2009

Dijo don Hudson


“El lenguaje de los pájaros de un bosque de Inglaterra puede ser comparado a una banda compuesta enteramente por pequeños instrumentos de viento [...].

Los bosques sudamericanos tienen más el carácter de una orquesta en la cual toma parte un enorme número de variados instrumentos, con muchas discordancias ruidosas, mientras que los delicados tonos, oídos a intervalos, parecen, por contraste, infinitamente dulces y bellos.”

A Mikel Laboa, in memorian


nació el 15 de junio de 1934 en Pasajes (Guipúzcoa) y falleció el 1 de diciembre de 2008 en el hospital de San Sebastián, a la edad de 74 años.



Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruído por la poesía.
.....................................................

El pájaro blanco II


La vida urbana siempre ha tendido a producir una visión sentimental de la naturaleza. Se piensa en la naturaleza como en un jardín, una vista enmarcada por una ventana, un escenario de libertad. Los campesinos, los marineros, los nómadas saben que no es así. La naturaleza es energía y lucha. Es lo que existe sin promesa alguna. Si pensamos en ella como en un escenario, un ruedo, éste ha de ser uno que se preste tanto para el mal como para el bien. Su energía es de una indiferencia atroz. La primera necesidad de la vida es un techo. Guarecerse de la naturaleza. El primer signo de la vida es el dolor.

Es en este contexto natural tan poco prometedor en donde se descubre la belleza, y el descubrimiento es por naturaleza súbito e impredecible. La tempestad se calma, el color del mar cambia del gris pardo al aguamarina. Bajo la piedra desprendida en un alud crece una flor. La luna surge sobre las chabolas. (...) Se encuentre donde se encuentre, la belleza es siempre una excepción, siempre aparece a pesar de. Por eso nos emociona.
(...)
Todos los lenguajes artísticos han sido desarrollados como un intento de transformación de lo instantáneo en permanente. El arte supone que la belleza no es una excepción (que su existencia no es a pesar de), sino la base de un orden.
(...)
El arte no imita a la naturaleza; imita a una creación, unas veces para proponer un mundo alternativo, otras sencillamente para ampliar, confirmar, hacer social, la breve esperanza que ofrece la naturaleza. El arte es una respuesta organizada a aquello que la naturaleza nos deja entrever ocasionalmente.
(...)
El pájaro de madera blanca se balancea empujado por el aire caliente de la estufa de la cocina, en donde los vecinos están bebiendo. ¡Fuera, a veinticinco grados bajo cero, los pájaros de verdad mueren congelados!

(John Berger: El sentido de la vista)

El pájaro blanco


El pájaro blanco
“Las antinomias y oposiciones que desunen a los individuos en un plano de actividad humana, son a menudo irreconciliables dentro del mismo plano en que se dan; y lo serían definitivamente si no existiera un plano superior en que lograran reconciliarse por “altura”.(L. Marechal).



Hubo un momento en que todo Buenos Aires hablaba del pájaro blanco.

Alguien dijo que sobrevolaba la calle Lavalle a la salida de los cines después de la última función de la noche.

-Vi la sombra cuando se alejaba y yo salía de la primera- dijo Luis.
Y Juan:
-Te habrá parecido. Esteban y Guillermina lo vieron parar casi a la altura de sus cabezas y era mucho más tarde.

Y Elena:
-También lo vieron a esa hora los amigos de mis hijos, pero según ellos el vuelo no era tan rasante y nos contaron que tenía plumas largas en el extremo de las alas.

-Esteban y Guillermina no opinaron lo mismo. Una nubecita redonda de plumas -le oí decir a Guillermina.

En las oficinas, en los hogares y en la calle, el pájaro blanco era un misterio emplumado que rodeaba las mentes, incitaba y apuraba latidos.

Yo también fui muchas veces a la calle Lavalle. Observaba a la gente y buscaba a ese pájaro que todos veían pero describían de manera distinta.

Una sola cosa uniformaba los relatos y era su blancura.

Y Lavalle, la apretujada Lavalle, donde alguna que otra vez la violetera del gran canasto une su pregón al rumor de los comentarios de las películas, tuvo ratos de silencio, movido sólo por el retumbar de los pasos.

Ya no importaban las películas. Ahora eran sólo el pretexto que marcaba el minuto esperado.

-¡Allá!, ¡allá!, ¡sobre el letrero verde! ¡Qué plumas tan pálidas y qué alas!

-Pero si no son tan largas...

-Las largas son las de la cabeza.

-No sé, lo vi de golpe.

-Yo vi primero la sombra.

-Parecía que buscaba un lugar donde apoyarse, pero después alzó alto el vuelo y desapareció.

En los distintos diarios comenzó a hablarse del pájaro blanco. Las primeras noticias pudieron leerse en las últimas páginas, luego pasaron a las del centro y después...

Los hechos se sucedían de manera extraordinaria.

Lavalle se hizo un río humano que buscaba el cielo. La gente se hablaba sin conocerse. Caminaban una al lado de la otra y la mirada los ataba más arriba, por sobre sus cabezas. Hablaron mucho de ese pájaro blanco que para algunos casi llegaba a ser un aguilucho, para otros paloma o canario o acaso golondrina cambiada de color.

Se hilvanaron historias de pájaros símbolos, de mensajes ultraterrenos traídos por almas emplumadas que desde el cielo, descendían hasta los hombres.

De luz.
De amor.
De esperanza.

Hasta que un día un rumor excitante transitó la ciudad:
“De cualquier manera se debe dar caza al pájaro blanco”.
El rumor se convirtió en cita y la calle Lavalle el lugar de encuentro.
La noche de ese día una sombra clara comenzó a moverse de oeste a este, más o menos a la altura de los primeros pisos.
Entonces todos la vimos, todos.
la fuimos siguiendo.
La sombra se fue llenando de plumas blancas, brillosas, pegadas.
Después emplumó otra más larga en el borde de las alas y de la cola. Sobre la cabeza le crecieron unas pocas como hilos, donde me pareció ver, enganchados, pedacitos de nubes que temblaban al volar.
De pronto descendía algo. Casi se apoyaba sobre alguna cabeza, pero después se alzaba silencioso como si fuera un papel con alas movido por aires invisibles.
Se lo veía aletear y entonces un aire renovador nos permitía respirar a todos con menos dificultad.
Lavalle humana era un silencio caminando detrás de otro silencio piadoso de esperanza blanca, que ya iba más allá de Florida.
Nadie sintió cansancio.
Nadie turbó ese vuelo amenazado tras el que íbamos sin saber por qué, ni para qué, ni hacia dónde.
Y el pájaro nos fue llevando hasta desembocarnos en la Plaza de Mayo.
Ahí fue cuando creímos perderlo. Pero no. Rodeó la Catedral y tomando impulso se alzó hasta la altura de los edificios que circundaban la plaza.
Después lo vimos más grande, más blanco, más rápido.
También nosotros aceleramos el paso.
-¡Se va!- gritamos -, ¡se va!...

Sobre las horas cansadas de la noche, lo vimos todavía hacerse un punto luminoso y móvil. Casi una estrellita alada. Después el punto se fue nublando y desapareció.
Convencidos de que se había ido para no volver, nos dimos vuelta y...
¡Nos vimos!

miércoles, 7 de enero de 2009

Aves en la memoria


"De las aves que vuelan
las más notorias
son aquellas que vuelan
en la memoria".