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martes, 9 de octubre de 2012

A la urraca


Chismosa y entrometida
de figura desgarbada.
Lleva en sus labios colgada
siempre una frase atrevida;
solterona y prometida
de quien nunca la ha querido:
gusta de apurar su olvido
fingiendo vanos enojos.
¡En cada macho un antojo
y un amor en cada nido!

Al churrinche



Es un tizón que se agita
en el aire suspendido:
-es un corazón herido
que en el espacio palpita-
es una roja manchita
que va en pos de una quimera,
una voluntad austera
pregonizando una idea.
La libertad que flamea
como el sol de una bandera.

A la garza



Inmaculado sudario
envuelto en la soledad
Hermana de caridad
que reza en su escapulario.
Un responso funerario
silabea su garganta
y cuando el vuelo levanta
para empaparse de altura
finge su hermosa figura
la beatitud de una santa.

Al tero



Es un apuesto galán
interpretando elegías.
Ceño adusto del Mejías
y arrogancia de Don Juan;
la bravura de D'Artagnan
la lleva en sus espolones:
no caben claudicaciones
que aminore su prestancia
y luce con su elegancia
la altivez de los varones.

Al chajá



Gran Señor: Gesto arrogante
-noctámbulo impenitente-
luce penacho en la frente
y asume gesto tonante;
con su figura pedante
hace alardes de fortuna;
al gran disco de la luna
lima su plata en la noche
y del polvo hace derroche
para platear la laguna.

A la lechuza



Una interrogante muda:
una acción que no se inquieta:
un proverbio de un profeta
ante el temor de una duda.
Una brujita que anuda
la soledad del desierto
cuidando a un ojo, que abierto
se esfuerza en mirar al cielo,
y un chús-chús que al ras del suelo
le pone mortaja a un muerto!...

Al hornero



Inquietud nunca saciada
siempre esclava de un empeño:
echale puesta al ensueño
de tu casita asoleada;
no dejes que una mirada
profane tus sinsabores;
llena tu alcoba de flores
del jardín de la ilusión
y eleva allí la canción
del triunfo de tus amores.

Al tordo



Un cantar... Gesto altanero.
En cada amor un olvido;
luce altivo el atrevido
penacho de mosquetero.
Erguido, en su andar ligero,
provoca con su mirada;
para acariciar la amada
hace de su ala abanico
y en un silbar templa el pico
para usarlo como espada!...

A la paloma



Viajera de eterno olvido
con ansia loca de cielo
que nos deja el desconsuelo
de algo que no se ha cumplido.
Arrullar dulce que has ido
en busca de tus quimeras;
¿son suaves las primaveras
donde florece el amor?
Oye... ¡Préstame el rumor
de tus alitas viajeras!

A la calandria



Suaves cantares de fiesta
luciendo líricas galas;
la que aprisiona en sus alas
ducles sueños de poeta;
la que en su lirismo inquieta
la placidez de un querer;
la que no quiso volver
a redimirse en la calma
porque se ha impregnado su alma
de inquietudes de mujer.