lunes, 31 de agosto de 2009

La golondrina



¿A donde irá, veloz y fatigada
La golondrina que de aquí se va,
Por si en el viento se hallara extraviada
Buscando abrigo y no lo encontrara?.

Junto a mi lecho le pondré su nido
En donde pueda la estación pasar...
También yo estoy en la región perdido
Oh Cielo Santo, y sin poder volar.

Dejé también mi patria idolatrada
Esa mansión que me miró nacer,
Mi vida es hoy errante y angustida
Y ya no puedo a mi mansión volver.

Ave querida, amada peregrinam
Mi corazón al tuyo acercaré
Voy recordando, tierna golondrina,
Recordaré mi patria y lloraré.

Recordaré mi patria y lloraré.

(Canta Nana Mouskuri)

Los trazos de la canción


“Cuando rozaba la veintena, expliqué, había trabajado como ¨experto¨ en pintura moderna en una conocida firma de subastadores de obras de arte. Teníamos salones de venta en Londres y Nueva York. Yo era uno de los cinco jóvenes prodigio. La gente decía que me aguardaba una gran carrera, con la única condición de que me ciñera a las reglas del juego. Una mañana, desperté ciego.

Durante el día recuperé la visión del ojo izquierdo, pero el derecho se mantuvo torpe y nublado. El especialista que me examinó dijo que no tenía ningún problema orgánico, y diagnosticó la naturaleza de la dolencia.

-Ha estado mirando los cuadros desde una distancia demasiado corta-manifestó-. ¿Por qué no los cambia por unos horizontes despejados?

-¿Por qué no?-dije.

-¿A dónde le gustaría ir?

-A África.


El presidente de la firma dijo que no ponía en duda que algo me fallaba en la vista, pero no entendía por qué debía ir a África.
Fui a África, a Sudán. Cuando llegué al aeropuerto mis ojos se habían recuperado.”

viernes, 28 de agosto de 2009

Con las alas del alma



Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante...

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria,
sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento...

Las alas son para volar

jueves, 27 de agosto de 2009

Como un pájaro libre






Como un pájaro libre de libre vuelo,
como un pájaro libre así te quiero.

Nueve meses te tuve creciendo dentro
y aún sigues creciendo y descubriendo.
Descubriendo, aprendiendo a ser un hombre,
no hay nada de la vida que no te asombre.

Cada minuto tuyo lo vivo y muero
cuando no estás mi hijo cómo te espero
pues el miedo, un gusano, me roe y come
apenas abro un diario busco tu nombre.

Muero todos los días, pero te digo
no hay que andar tras la vida como un mendigo.
El mundo está en ti mismo, debes cambiarlo
cada vez el camino es menos largo.

Concierto para una voz



Saint Preux y Danielle Licari: inspirada en Juan Sebastian Bach.

Como un gorrión



Es menuda como un soplo
y tiene el pelo marrón
y un aire entre tierno y triste
como un gorrión.

Le gusta andar por las ramas
ir de balcón en balcón
sin que nadie le eche mano
como un gorrión.

Nació libre como el viento,
no tiene amo ni patrón
y se mueve por instinto
como un gorrión.

Pajarillo pardo...
En la Carrera
de San Bernardo,
quedó tu nido seco y vacío
quizá algún niño ya lo robó.

Pajarillo errante
que bebe el agua de los estanques
y de mi mano jamás comió.

Y no le vende al alpiste
su calor ni su canción
por ahí busca su lechuga
como un gorrión.

Y le da pena el canario
pero no envidia a un halcón.
Le gusta volar bajito
como un gorrión.

Y tutearse con las nubes
y dormir en el rincón
donde no llegan los gatos
como un gorrión.