jueves, 15 de enero de 2009



Dibujaba ventanas en todas partes.
En los muros demasiado altos,
en los muros demasiado bajos,
en las paredes obtusas, en los rincones,
en el aire y hasta en los techos.

Dibujaba ventanas como si dibujara pájaros.
En el piso, en las noches,
en las miradas palpablemente sordas,
en los alrededores de la muerte,
en las tumbas, los árboles.

Dibujaba ventanas hasta en las puertas.
Pero nunca dibujó una puerta.
No quería entrar ni salir.
Sabía que no se puede.
Solamente quería ver: ver.

Dibujaba ventanas.
En todas partes.

miércoles, 14 de enero de 2009



"No basta abrir los ojos,
hay que abrir lo mirado".
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"El amor es el reconocimiento en la persona amada de ese don de vuelo que distingue a todas las criaturas humanas".

“Una verdadera obra de arte debería siempre enseñarnos
que no habíamos visto lo que vemos”.

lunes, 12 de enero de 2009

La rama



Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.

El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.

Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada.

miércoles, 7 de enero de 2009

Aves en la memoria


"De las aves que vuelan
las más notorias
son aquellas que vuelan
en la memoria".

miércoles, 1 de octubre de 2008

La función del arte/2


Diego no conocía la mar.
El padre, Santiago Kovadloff,
lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar estaba más allá
de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin
aquellas cumbres de arena,
después de mucho caminar,
la mar estalló ante sus ojos.
Y fue tanta la inmensidad de la mar,
y tanto su fulgor,
que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar,
temblando, tartamudeando,
pidió a su padre:
-¡Ayudame a mirar!

("El libro de los abrazos")